lunes, 27 de diciembre de 2010

¡Un año ya!

Bueno sí, con algunos días de retraso (cuatro, para ser exactos), pero el blog ha conseguido superar su primer año de existencia. ¿Qué podría haber alcanzado "su primer año" de una manera más digna? Muy posiblemente. Entre que ando hasta arriba de curro y solo puedo pasarme a comentar en vuestros blogs (y a veces ni eso), entre que este blog tampoco tiene algo así como "una finalidad determinada", (cuando hacía un poco de esto, cuando otro poco de aquello, en fin, al final, "ná de ná")
Pero hemos conseguido llegar al año de vida, arrastrándonos más que andando, apuntalando el blog con una entrada cada mucho tiempo... No ha sido la mejor muestar de como se maneja un blog, lo sé, pero en definitiva la experiencia ha sudo unteresante. Qué narices, ha sido grata, muy grata. 
Es probable que pueda caer otra remodelación del aspecto del blog (eso ya veré, no sé si en la plantilla caerá algo, pero por lo menos en lo que es el diseño, ahota mismo) 
Y no, voy a ahorrarme todas las promesas de retomar la carrera con ahínco y esfuerzo, puesto que ya van lo menos dos veces que digo eso y de despegar, nada. Tampoco eso sugnifica que vaya a cerrar el blog, ojo, pero bueno, más o menos el ritmo de este año (quizá más, quizá menos... según me lo indique el viento)
En fin, lo dicho, la experiencia de manejar un blog está siendo (iba a decir fue) muy grata. Como siempre, seguiré revoloteando por vuestros blogs, dejando algún comentario de vez en cuando. 
Nos vemos (Y, por cierto, aunque ya haya pasado, ¡Feliz Navidad a todos!)

lunes, 1 de noviembre de 2010

Todos los Santos

Es la noche del día de Todos los Santos. La oscuridad cae como un pesado manto de negrura sobre un cementerio de corte neoclásico. No se oye nada, apenas el quedo rasgar del aire y el lejano ululato del búho. Los mortales descansan. 
Poco a poco, de manera subliminal, el aire se va llenando de una suave nota de violín, alegre y vitalista, pero con un suave deje de crueldad y humor negro.
Entonces se empiezan a mover. Las tumbas. Y pronto se oye el sonido de unos dedos picando la lápida desde dentro.
Poco a poco, de manera débil, las pesadas planchas de piedra se van desplazando, dejando a la vista los ferétros. Los hay de todo tipo: Algunos de ébano y oro blanco, con costosos grabados de ángeles y cruces; otros, sencillas cajas de pino de mala calidad, resquebrajadas y medio podridas.
Las tapas se abren.
Y de cada ataúd salen sus respectivos huéspedes.
Dicen que la muerte nos iguala a todos, y en este caso es cierto: Una vez que los esqueletos se unen a la multitud de redivivos, resulta imposible averiguar si proceden de tal o cual tumba, si son la hija del alcalde o el mendigo de la esquina, se limitan a ser un manojo de huesos en movimiento, saltando y brincando, envueltos en la frenética danza de los condenados. Los antiguos amantes se besan en sus descarnados labios, los viejos enemigos bailan juntos: Tras la muerte no hay rencor que valga y hay que disfrutar el unico día de libertad.
El cementerio se llena de luces de hogueras, en torno a las cuales bailan miríadas de esqueletos, hasta que sus siluetas se confunden con las llamas. La melodía de violín, tan suave al principio, es ahora un frenético rasgar del arco contra unas cuerdas a punto de romperse. No merece la pena buscar al infernal violinista, porque no está, al menos en este mundo.
Al final, en el horizonte se perfila una luz blanca. El día. La noche de los muertos ha acabado. Tendrán que esperar otro año hasta poder volver a danzar en la noche, su noche.
Vuelven a sus tumbas para dormir el sueño profundo de los caídos. Al día siguiente ya vendrán los ilusos mortales trayéndoles ofrendas, creyendo que se han ido de nuestro mundo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Los caminos de las hormigas

Desde pequeño me han fascinado los caminitos que hacen las hormigas en la grava. Verdaderas autopistas creadas con esmero con el fin de evitar que el hormiguero se quede sin suministro. Y da igual que de un pisotón montes un argayo en la carretera y te lleves a veinte hormigas por delante, que las otras desbloquearán pacientemente la colada y continuarán trabajando como si tal cosa, ajenas a lo que acaba de ocurrir.

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Cuando leo el periódico y leo una noticia como la del hombre que se cortó los testículos porque lo dejó su mujer, me pregunto si la Tierra no será una especie de museo de los horrores donde se guardan todos aquellos humanos que han salido mal. La pregunta es, ¿dónde estarán los que humanos que han salido bien?
Quizá hayan sido convertidos en hormigas y estén trabajando en algún planeta escondido, de manera lenta pero continua, por el bien de la humanidad.