Es la noche del día de Todos los Santos. La oscuridad cae como un pesado manto de negrura sobre un cementerio de corte neoclásico. No se oye nada, apenas el quedo rasgar del aire y el lejano ululato del búho. Los mortales descansan.
Poco a poco, de manera subliminal, el aire se va llenando de una suave nota de violín, alegre y vitalista, pero con un suave deje de crueldad y humor negro.
Entonces se empiezan a mover. Las tumbas. Y pronto se oye el sonido de unos dedos picando la lápida desde dentro.
Poco a poco, de manera débil, las pesadas planchas de piedra se van desplazando, dejando a la vista los ferétros. Los hay de todo tipo: Algunos de ébano y oro blanco, con costosos grabados de ángeles y cruces; otros, sencillas cajas de pino de mala calidad, resquebrajadas y medio podridas.
Las tapas se abren.
Y de cada ataúd salen sus respectivos huéspedes.
Dicen que la muerte nos iguala a todos, y en este caso es cierto: Una vez que los esqueletos se unen a la multitud de redivivos, resulta imposible averiguar si proceden de tal o cual tumba, si son la hija del alcalde o el mendigo de la esquina, se limitan a ser un manojo de huesos en movimiento, saltando y brincando, envueltos en la frenética danza de los condenados. Los antiguos amantes se besan en sus descarnados labios, los viejos enemigos bailan juntos: Tras la muerte no hay rencor que valga y hay que disfrutar el unico día de libertad.
El cementerio se llena de luces de hogueras, en torno a las cuales bailan miríadas de esqueletos, hasta que sus siluetas se confunden con las llamas. La melodía de violín, tan suave al principio, es ahora un frenético rasgar del arco contra unas cuerdas a punto de romperse. No merece la pena buscar al infernal violinista, porque no está, al menos en este mundo.
Al final, en el horizonte se perfila una luz blanca. El día. La noche de los muertos ha acabado. Tendrán que esperar otro año hasta poder volver a danzar en la noche, su noche.
Vuelven a sus tumbas para dormir el sueño profundo de los caídos. Al día siguiente ya vendrán los ilusos mortales trayéndoles ofrendas, creyendo que se han ido de nuestro mundo.
lunes, 1 de noviembre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
Los caminos de las hormigas
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Cuando leo el periódico y leo una noticia como la del hombre que se cortó los testículos porque lo dejó su mujer, me pregunto si la Tierra no será una especie de museo de los horrores donde se guardan todos aquellos humanos que han salido mal. La pregunta es, ¿dónde estarán los que humanos que han salido bien?
Quizá hayan sido convertidos en hormigas y estén trabajando en algún planeta escondido, de manera lenta pero continua, por el bien de la humanidad.
Cuando leo el periódico y leo una noticia como la del hombre que se cortó los testículos porque lo dejó su mujer, me pregunto si la Tierra no será una especie de museo de los horrores donde se guardan todos aquellos humanos que han salido mal. La pregunta es, ¿dónde estarán los que humanos que han salido bien?
Quizá hayan sido convertidos en hormigas y estén trabajando en algún planeta escondido, de manera lenta pero continua, por el bien de la humanidad.
domingo, 19 de septiembre de 2010
El fin del verano
En alguna entrada anterior dije que iba a recordar con especial cariño este verano. Mentira. Pero de las gordas. Éste ha sido un verano para olvidar. No han pasado más que dificultades de todas las especies y razas. Ninguna ha sido grave (al menos algo es algo) pero lo que es molestar, han molestado lo suyo.
Algunos dirán que gracias a ellas he aprendido mucho. Puede ser. Pero, con la crisis que andamos sufriendo (y sé que es muy triste que, con mi edad, hable ya como un paisano de cincuenta años) la verdad es que es preferible tener un verano un poco menos "didáctico", pero más tranquilo.
Ha pasado de todo: Averías, discusiones, desaparición de cosas... un verano completito, aunque espero que ya por fin la racha cambie un poco y las cosas mejoren. Pero en fin, que le vamos a hacer, son cosas que vienen y van. Como digo, el verano ya ha acabado, toca pensar en otras cosas. Se acerca un nuevo curso, más difícil (si cabe) que el anterior. Aparecen nuevos retos, nuevos problemas, (tambien espero algunas nuevas cosas buenas) pero, al fin y al cabo, lo que me viene encima este año no es tampoco ningún camino de rosas. Se viene encima un año duro (bueno, ¿cuál no lo ha sido?)
"In autum we trust", nos vemos luego
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