domingo, 19 de septiembre de 2010

El fin del verano

Y, al final, se acabó lo que se daba. Ya ha pasado el verano, y con él todo es vuelta a la rutina: trabajo, estudio, etc, etc, etc...

En alguna entrada anterior dije que iba a recordar con especial cariño este verano. Mentira. Pero de las gordas. Éste ha sido un verano para olvidar. No han pasado más que dificultades de todas las especies y razas. Ninguna ha sido grave (al menos algo es algo) pero lo que es molestar, han molestado lo suyo.
Algunos dirán que gracias a ellas he aprendido mucho. Puede ser. Pero, con la crisis que andamos sufriendo (y sé que es muy triste que, con mi edad, hable ya como un paisano de cincuenta años) la verdad es que es preferible tener un verano un poco menos "didáctico", pero más tranquilo.

Ha pasado de todo: Averías, discusiones, desaparición de cosas... un verano completito, aunque espero que ya por fin la racha cambie un poco y las cosas mejoren. Pero en fin, que le vamos a hacer, son cosas que vienen y van. Como digo, el verano ya ha acabado, toca pensar en otras cosas. Se acerca un nuevo curso, más difícil (si cabe) que el anterior. Aparecen nuevos retos, nuevos problemas, (tambien espero algunas nuevas cosas buenas) pero, al fin y al cabo, lo que me viene encima este año no es tampoco ningún camino de rosas. Se viene encima un año duro (bueno, ¿cuál no lo ha sido?)

"In autum we trust", nos vemos luego

viernes, 20 de agosto de 2010

Maraña negra

Las rotas zapatillas de deporte crujen sonoramente cuando pisan la grava de los escombros.
Todos los edificios, derruidos por lo que parecen los efectos de un bombardeo, están cubiertos de esa maraña, esa maldita maraña negra que lo cubre todo, que lo llena todo.
¿Dónde están los demás? Quién sabe. Quizá, en el fondo, la humanidad nunca haya existido.
Trepo por una montaña de placas de hormigón armado apelotonadas. La maraña negra se extiende por el suelo como una especie de hiedra, palpita, se mueve, me mira. Quizá se pregunte quién soy yo. Para ella, yo soy tan desconocido como ella lo puede ser para mí.
El viento silba lúgubremente y hace crujir la oxidada barandilla de un balcón. Me sobresalto, pues ese crujido ha roto un silencio que duraba ya varias horas.
Resbalo suavemente por la colina de escombros, acompañado de varios miles de piedrecitas. Junto a mí, un cartel muy grande dice: "Ron Matusalén, forever old"
La visión del papel descolorido me hacen pensar que, verdaderamente, estoy en la Tierra y no en un extraño planeta alienígena, como había llegado a creer.
Tomo una larga bocanada del aire cargado de polvo, y me interno en uno de los edificios.

jueves, 12 de agosto de 2010

Brainstorming

Negros edificios a la sombra de un lagarto gigante que hace lo que puede por aplastarlos con sus patas de bronce

Un gusano negro retorciéndose en un vaso lleno de ácido sulfúrico. A su alrededor, niños marroquíes que ríen y juegan

Una mujer muerta en una playa de arenas grises. Gaviotas picoteando el cadáver

Pasadizos de piedra verde llenos de estatuas de basalto que te miran con odio

Un escritorio de madera contrachapada. Gabriel García Márquez haciendo garabatos en una lámina de dibujo

Un paralítico intentando saltar una valla de metal en la orilla de un río

El paralítico de la escena anterior haciendo esquí acuático. Un periquito azul pilota la lancha

Libros ardiendo durante un concierto de los Roling Stones.